Prácticas para el cultivo de uva de mesa

A continuación, detallamos buenas prácticas para el cultivo de uva de mesa.

Cultivos de cobertura 

Se siembran cultivos de cobertura para prevenir la erosión eólica o del suelo, sobre todo suelos arenosos. Los cultivos de cobertura minimizan también el polvo en los racimos de uvas. En algunas regiones, los cultivos de cobertura no se siembran hasta que las raíces de las parras estén bien establecidas (4-5 años de edad), reduciendo así la competencia por los nutrientes y el agua. Así no se perjudicará la productividad de la vid.

La poda

Poda de la uva de mesa

Podar significa dar forma a la parra, ajustando el equilibrio entre follaje y fruto para asegurar el máximo crecimiento y producción. Es necesario podar en invierno para preparar la producción de la temporada siguiente en los brotes nuevos. Dará una forma satisfactoria a la vid durante los primeros 3 o 4 años.

Se poda la mayoría del crecimiento de la temporada anterior, dejando un número específico de sarmientos que varía según las prácticas locales, la variedad y el vigor de la vid. Se hace una poda corta, dejando solo de dos a seis sarmientos para la temporada siguiente. 

La remoción temporal de hojas en la base y de los nuevos brotes laterales justo antes del cuajado, abrirá el dosel favoreciendo la penetración de la luz y las pulverizaciones, esto mejorará la maduración. La poda de hojas y brotes laterales más un aclareo de frutos y racimos antes del envero a mitad de la temporada, puede estimular la maduración e incrementar el tamaño de los frutos. Los productores pueden mejorar la calidad general de la uva al podar los racimos poco desarrollados. Anillar al envero inicia la maduración. Sin embargo, la práctica del anillado está perdiendo influencia porque deja marcas en la corteza, reduce el vigor, y en casos severos, puede matar la vid.

Reguladores de crecimiento 

La cianamida de hidrógeno justo antes de la poda invernal propiciará la brotación temprana y uniforme. El uso de la hormona de crecimiento, el ácido Giberélico (GA) en la floración, puede reducir el cuajado aproximadamente en un 30%, aumentando el tamaño de la uva y dándole una forma oval alargada.

Patrones

Daño por calor excesivo de la uva

La elección del patrón tendrá una influencia directa sobre la producción, el vigor y el comportamiento de la planta. La tolerancia y sensibilidad de los patrones ante condiciones específicas (pH, caliza, estrés salino/hídrico, enfermedades) varía mucho. Las características del suelo, entre las que se incluyen la fertilidad natural, cultivos anteriores, o su textura, juegan un papel esencial en la elección del patrón, el marco de plantación y las prácticas agrícolas. 

Daño por granizo de la uva

La elección de patrones con una eficacia alta de absorción de nutrientes, bien adaptados al suelo y al clima, reduce los costes de producción y contribuye a la sostenibilidad y competitividad de la producción de uva de mesa. La habilidad de los patrones para extraer nutrientes está relacionada con la distribución espacial de las raíces y su diámetro. Algunos patrones recientes parece que tienen una demanda mayor de determinados nutrientes, como potasio o magnesio. Elegir el patrón adecuado puede tener algunas ventajas en el desarrollo del cultivo, tales como resistencia a filoxera, a los nematodos y problemas de salinidad o caliza en el terreno de cultivo.

Cultivo doble 

En los trópicos secos, donde el clima se mantiene bastante uniforme durante todo el año, es normal producir dos ciclos de uvas de mesa anuales. Un ejemplo es el valle de San Francisco en Brasil. El truco para simular temporadas en un cultivo doble está en el riego. Se reduce el riego post cosecha para inducir la floración del segundo ciclo. En Australia, 4 semanas después de la primera cosecha, se podan las parras para asegurar la segunda cosecha cuando los precios del mercado son favorables. 

Las dos cosechas normalmente producen alrededor de 40 t/ha y 10-15 t/ha respectivamente. El cultivo doble requiere una mejor gestión de la nutrición para aumentar la productividad. Es importante prestar atención a las aplicaciones tempranas de potasio, calcio y magnesio, y aplicaciones post cosecha de nitrógeno, fósforo y potasio. Ambos ciclos requieren cantidades suficientes de nutrientes para que la segunda cosecha no perjudique la nutrición del primer ciclo la temporada siguiente.